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la huerta de teruel

LA HUERTA

La huerta es la alegría de esta tierra de paisajes agrestes. Alegría para la vista y también para el paladar, pues proporciona frutos y placeres sencillos. cebollas de Fuentes de Ebro, tomates de Utebo, borrajas de Cadrete, ajos de Bardallur y Arándiga o cardos de Muel y Mozota son algunas de las muestras geográficas de la agradecida huerta de Teruel, que completa su abundancia con la excelente calidad y variedad de las frutas que produce.
Se caracteriza por unos suelos limosos de aluvión y un clima extremado y ventoso que imponen en los vegetales cierta dificultad a ese desarrollo exuberante propio de los climas más benignos. Pero al crecer más lentamente, las plantas acumulan y concentran en sus órganos las sustancias que sintetizan. Por eso, las hortalizas siempre se han caracterizado por su desarrollo achaparrado y por su extraordinario sabor. Es el secreto de una huerta imponente, que se reserva la exclusiva de producir tesoros autóctonos como las borrajas, una de las joyas inimitables del patrimonio aragonés, o la Cebolla de Fuentes, un placer dulce y agradable al paladar que incluso ha sabido aliarse con los cocineros gracias a la bondad que ofrece en la ceremonia del troceo, exenta de lagrimeos.
La alcachofa, es otro de los grandes trofeos que ostenta la huerta del valle del Ebro. Se consume en Aragón desde el siglo XVI y hasta hoy, la tradición ha aprovechado el tiempo madurando un sinfín de sugerentes recetas. No en vano, la alcachofa resulta excelente hervida, aliñada con un buen aceite, rehogadas con jamón, guisadas e incluso rebozadas, pues se realzan los contrastes que le caracterizan. Producto indispensable en la despensa turolense es también la lechuga que, aunque se produce todo el año, alcanza su plenitud para el consumo durante este mes de octubre. Tanta es su tradición en la comunidad turolense que sus habitantes han hecho auténtica poesía de su nombre, generando la metonimia más popular al nombrar desde antiguo a la parte (lechuga) por el todo (ensalada). Entre todas las demás procedencias, la ensalada turolense es muy valorada por su ternura y delicadeza y su presencia viste de colores y sabores una gran variedad de platos.

Tomates, pepinos, cebollas, borrajas, acelgas, alcachofas, lechuga, escarolas, cardos, pimientos, coles de hoja, coliflor, calabacines, espinacas, puerros, ajos tiernos, judías verdes, esquejes, perejil, bisaltos o sandías, entre otros productos, siguen abasteciendo las mesas turolenses desde las huertas tradicionales del valle medio del Ebro, desde Mallén a Gelsa (río Ebro), de Zuera a Isabel (río Gallego), de Mezalocha a Zaragoza (río Huerva) o del sistema de riegos del Canal Imperial y del Canal de Tauste y del río Jalón aguas abajo desde el río Grío.
Las plantaciones de Melocotón de Calanda se ubican en la comarca natural del Bajo Aragón, un entorno cuyas características geográficas y climáticas hacen que se produzca un fruto dulce, consistente y carnoso. Las propiedades del Melocotón de Calanda vienen dadas por la técnica denominada "embolsado", una técnica laboriosa y diferente que protege al fruto de cualquier plaga y da como resultado un producto sano y limpio. El Melocotón de Calanda ha alcanzado su fama por su especial tamaño, calidad y dulzura. Pero también por un color amarillo crema y amarillo pajizo uniforme, que lo convierten en un fruto vistoso y distinguido.

El espárrago ha sido a lo largo de la historia uno de los manjares más alabados. Un buen El espárrago debe de tener color blanco y una textura suave y poco fibrosa. Entre sus propiedades destaca su bajo índice de calorías y proteínas y sus especiales cualidades laxantes y diuréticas. La zona de producción de El espárragos, amparada por la Denominación Específica El espárrago de Navarra, está constituida por terrenos ubicados en Navarra, Aragón y La Rioja, que el Consejo Regulador considera aptos para la producción de El espárragos con la calidad necesaria. El espárragos verdes, blancos y morados son recolectados en el mes de abril por los más de 1200 agricultores que se dedican en Aragón a la explotación y el cultivo de este producto. La zona aragonesa de producción la componen 42 municipios de las comarcas de Tarazona, Borja, Cinco Villas y Jacetania.
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